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Notas "Off the record" de Ángel Rico

El interés privado no debe prevalecer sobre el interés público

*Por Ángel Rico

Hoy la mayoría de los medios de información rebotaron las palabras del ministro de Industria en Varsovia, en relación a la expropiación de YPF por parte de las autoridades de Argentina, Soria dijo: -- «si en alguna parte del mundo hay gestos de hostilidad contra intereses de empresas españolas, eso trae consecuencias». Como respuesta a esas palabras el gobierno de Argentina ordenó la expropiación de YPF mediante un proyecto de ley.

Esta situación merece, a mi juicio, una serie de reflexiones que, con su permiso respetado lector, me permitiré hacer ahora. Decir que: --Repsol-YPF es una empresa española--, es faltar a la verdad. Como también sería falso decir, por ejemplo, que: --la Compañía Española de Petróleos, Sociedad Anónima (CEPSA) es una empresa española--. El hecho de disponer del término “Española” en el nombre de cualquier empresa no quiere indicar nada, porque como es indiscutible la mayoría del accionariado de esta empresa es, en la actualidad, de capital árabe. Algo similar ocurre con Repsol, donde la mayoría de las acciones que se compran y venden en las bolsas de medio mundo, ya no están en manos de españoles. Que de forma coyuntural solo manejan la mayoría minoritaria de las acciones.

Un servidor de ustedes ha tenido la oportunidad de leer el Informe Rattenbach” -- Resolución de la Junta Militar Argentina y acta de constitución de la Comisión de Análisis y Evaluación de las responsabilidades en el conflicto del Atlántico Sur, en relación a la Guerra de las Malvinas—y que, hasta hace unas semanas, había permanecido secreto. Informe, realizado Buenos Aires, el 2 de Diciembre de 1982, donde en 890 puntos y unas Conclusiones Finales, los redactores del informe  (Carlos Alberto Rey, Brigadier General; Benjamín Rettenbach, Teniente General; Alberto Pablo Vago, Almirante; Jorge Alberto Boffi, Vicealmirante; Tomás Sánchez de Bustamante, General de División y Francisco Cabrera, Brigadier Mayor) dejan  de manifiesto que la Guerra de las Malvinas, buscaba distraer la atención de los problemas internos que atravesaba Argentina, buscando un “enemigo exterior” que aglutinase a la población, para impedirles ver la contaminante realidad que enfermaba a la economía nacional. Situación similar se va a escenificar próximamente, en esta ocasión en lugar del Reino Unido, el peronista gobierno argentino, utilizará a España como el enemigo sobre el que catalizar a la población argentina.

Las palabras del ministro Soria, merecen una respuesta política. El gobierno español debe defender la “Seguridad Energética Nacional” y no los intereses económicos de una empresa privada que cotiza en bolsa. Y la actitud, del actual gobierno, dando la espalda al potencial energético español existente y que se concreta en: “La producción de biodiésel nacional como sustituto por parte del Transporte del gasóleo fósil”  es impresentable. Mientras defiende (además sin éxito) los intereses de una compañía privada, permite que en España, se mantengan al mismo tiempo 42 fábricas de biodiésel cerradas y más de 3,5 millones de hectáreas de improductivo, pero subvencionado, barbecho, que mediante una sencilla legislación al respecto podría –producir energía nacional, renovable, barata, se crearía empleo, se fijaría la población rural al territorio y sería bueno para el medio ambiente--. Entonces ¿Por qué el gobierno dedica más tiempo a picotear en Argentina que a fomentar el potencial energético nacional?

Parafraseando al propio ministro Soria: -- «si en alguna parte del mundo hay gestos de hostilidad contra intereses de empresas españolas, eso trae consecuencias».  Es verdad, la actitud del gobierno, en general, y del ministerio que dirige Soria, en particular están trayendo consecuencias, negativas,  a las empresas (del Transporte, de biodiésel y de producción de cultivos energéticos) españolas. A mi juicio, y con el debido respeto, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria López,  debería hacer que en su ministerio haya menos actitudes de “gallitos de pelea” y más ejemplos de “hormigas”  laboriosas y consecuentes.

Por cierto, señor ministro, ¿Qué hace falta para que el Secretario de Estado de Energía acepte la solicitud de una reunión que le ha realizado, hace dos meses, la Agrupación Nacional de Transporte-Plataforma  para tratar de la energía alternativa y posible  a utilizar en el transporte?

Ser débil con el fuerte y displicente con el débil, acaba poniendo a quien tiene tan odiosa actitud en el lugar que le corresponde. Por ello, señor ministro Soria, dedique usted más atención a lo que ocurre en su propio ministerio, y menos a pisotear en el jardín de gobiernos extranjeros, sobre todo, cuando se trata de intereses de compañías privadas que cotizan en bolsa. Su salario, señor ministro, lo pagan los contribuyentes españoles, y no los accionistas de Repsol que compran y venden acciones en Nueva York, Londres  o Tokio.

Señor ministro usted debe saber, que nosotros sabemos, que el gobierno de España no está cumpliendo lo que establece la Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de abril de 2009, relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables y que establece unos objetivos vinculantes para la cuota global de energía procedente de fuentes renovables para 2020, así como una trayectoria indicativa que permita alcanzar dicha cuota en 2020. Mientras tanto, en este mismo momento, el petróleo se cotiza a 121,73 dólares por barril.

…He dicho!

*Es Presidente del Instituto Hispano Argentino.

Y, Presidente del Grupo de Empresas Agrarias (GEA)

“Cuando las palabras pierden su significado …

*Por Ángel Rico

…la gente pierde su libertad”, nos enseñó Confucio. Por tanto, conviene que la sociedad valore las palabras de los líderes sociales, si estas, van acompañadas de hechos que las reafirmen. Por ejemplo, hoy hemos escuchado al Papa Benedicto XVI, en sus palabras durante el Domingo de Pascua y en la bendición Urbi et Orbi, ante 150. 000 personas, cuando: “—Hizo un llamamiento para que cese la violencia en Siria”, “—alentó al pueblo iraquí a no escatimar ningún esfuerzo para avanzar en el camino de la estabilidad y del desarrollo”, “—abogó para que en Tierra Santa israelíes y palestinos reemprendan el proceso de paz”, se refirió también “a la situación en Malí, “que atraviesa -dijo- un momento político delicado” y pidió paz y estabilidad para ese país africano”,  asimismo dirigió palabras de aliento para las comunidades cristianas que sufren persecuciones y discriminaciones a causa de la fe, como en Nigeria, teatro en los últimos tiempos de sangrientos atentados terroristas”, “—y para que se apliquen los Derechos Humanos en aquellos lugares donde no existen tales Derechos”.

Son deseos vanos porque en los países donde predomina el Islam, para que se cumplan vuestras palabras hacen falta tres cosas: “la igualdad de la mujer”, “reconocer al Estado de Israel” y “la reciprocidad religiosa” mientras estos tres principios no se cumplan, vuestras palabras, Santidad, serán solo eso, palabras. ¿Qué hace la Iglesia para cambiar esa realidad? No es justo pedir a los cristianos coptos de Egipto, o los católicos en Nigeria que sigan poniendo la otra mejilla, mientras se tiene tanta condescendencia con dictadores.

Vuestras palabras son hermosas, y las podría haber dicho, por ejemplo, mi panadero (perdón Santo Padre por la comparación. Ya sabemos “—que no solo de pan vive el hombre”) pero pronunciar estas palabras cuando se está rodeado de tanta pompa, boato y circunstancia, no resulta creíble, sobre todo Santidad, cuando hace diez días estuvisteis en Cuba, uno de los mayores ejemplos del planeta donde no se aplican los Derechos del Hombre y donde la Libertad brilla por su ausencia. Allí delante de tres sátrapas y cientos de satrapillas, os limitásteis a palabrear (según el DRAE 2. tr. coloq. Cuba, El Salv. y Ven. Tratar de palabra o acordar un asunto sin formalizarlo), porque cuando tuvísteis delante a los dictadores cubanos y al venezolano, no hicisteis restallar la palabra Libertad, ni los argumentos consecuentes para que los cubanos y venezolanos la consigan.

En Cuba vendísteis, Santidad, el objetivo principal de la Iglesia por “la licencia para abrir un seminario” como otros vendieron su primogenitura por un plato de lentejas. ¡Qué oportunidad perdida! ¿Alguien se imagina al Maestro en una situación similar sonriendo a los dictadores si los tuviera delante? --Yo tampoco.

En la misa que celebrasteis, Santidad,  en Santiago de Cuba, con asistencia de los mismos adeptos comunistas del régimen cubano, que participan en los estalinistas mítines castristas, la única persona que se atrevió a pronunciar la palabra Libertad, fue detenida y cubierta de hostias (de las otras) y, hoy, aún sigue detenido. Luego entonces ¿de que sirvió vuestro viaje a Cuba?  O dicho de otra forma ¿de qué sirven vuestras palabras cuando estáis rodeados de purpurados y cámaras de televisión?  Y después de la bendición urbi et orbe,  a tomar sopitas de pan y buen vino.

Con el Cardenal Jaime Lucas Ortega, arzobispo de La Habana, como ejemplo de la Iglesia en Cuba, nadie podrá impedir que yo pregunte: ¿--Por qué –la Iglesia—se fija  en la paja que está en el ojo de su hermano y no advierte la viga que está en el suyo?  La confraternización de este cardenal, --Ortega-- con el régimen de los Castro es, sencillamente, impresentable. Y los resultados de vuestro viaje, también. Los altos índices de colesterol y de falsedad de ese cardenal vuestro, me hacen recordar que: --estáis enviando, a los cubanos, como ovejas en medio de lobos; porque con su mansedumbre se comportan como inocentes palomas.

¿Quien le dirá, Santidad,  al Cardenal Ortega que --el que quiera hacerse grande entre vosotros deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos?

La Historia hablará de que --la caída del muro de Berlín-- la consiguieron los esfuerzos de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Juan Pablo II pero de vuestro papado ¿Qué dirá la Historia? El Maestro nos enseñó: “—Por sus hechos los conoceréis” Y, en efecto, os estamos conociendo.

Es posible que yo no debiera hablar así. Incluso, no pensar así. Pero no puedo mirar para otro sitio, al fin y al cabo, tengo un tercio de sangre árabe, otro de sangre judía y otro de sangre cristiana, por lo que tuve que estudiar con similar interés La Torá, la Biblia y el C’ran.  Por tanto no puedo, ni lo pretendo, presumir de ser Cristiano Viejo, solo de ser consecuente con lo que pienso, con lo que siento y con lo que escribo.

…He dicho!

*Es Presidente del Instituto Hispano Luso

El milagro que ha ocurrido en Ciudad Real

*Por Ángel Rico

Tengo que confesarle, respetado lector, que nunca estuve especialmente predispuesto a considerar esos hipotéticos “hechos no explicables por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino” es decir “los milagros”. Pero lo ocurrido recientemente en Ciudad Real me ha hecho reconsiderar mi anterior distanciamiento sobre esos sucesos o cosas raras, extraordinarias y maravillosas, que la segunda acepción del DRAE, denomina como milagros.

Me estoy refiriendo al hecho de que Su Eminencia el Obispo de Ciudad Real, gracias a un milagro recuperó la voz ¡Aleluya! ¡Aleluya!, para hablar contra los recortes acordados por el actual gobierno, junto con la reforma laboral. S. E. Monseñor Antonio Algora, por fin habló ¡Aleluya! ¡Aleluya!

Las, milagrosas, palabras de S.E. el Obispo de  Ciudad Real, a saber: “--“¿De verdad no hay otras soluciones para crear puestos de trabajo? Parece mentira que, a día de hoy, tengamos que echar mano de usos del pasado, que trajeron tanta injusticia y explotación a los trabajadores” (sic) ¡Aleluya! ¡Aleluya!, resuenan con estrépito, sobre todo, después de tanto silencio en el pasado en relación a los desmanes de los gobiernos del PSOE a nivel nacional y regional.

Cuando el número de parados en España aumentaba de millón en millón, hasta llegar a los seis millones, este Obispo se mantuvo callado (porque no se había producido, aún, el milagro de recuperar la voz). Cuando del dinero que correspondía a los parados, se distraían más de mil millones de euros, o se gastaban millones en droga y relaciones carnales con señoras de moral descuidada, este Obispo se mantuvo callado (porque no se había producido, aún, el milagro de recuperar su voz). Cuando Barreda tenía la desvergüenza de pagar más de dos mil (2.000) euros por comensal (no es exageración, es literal, a saber: En los premios a los mejores cocineros de Castilla-La Mancha celebrado el pasado año en el auditorio de Cuenca, cena que se le encargó al restaurador Adolfo y donde el coste por ochenta personas, fue de 170.000 euros) este Obispo se mantuvo callado (porque no se había producido, aún, el milagro de recuperar su voz). Cuando los sindicatos del régimen, se quedaban con un 3% de todos y cada uno de los expedientes de regulación de empleo que ocurrían en España, este Obispo se mantuvo callado (porque no se había producido, aún, el milagro de recuperar su voz) Cuando el anticlerical PSOE puso a la Iglesia al borde de la ilegalización, este Obispo se mantuvo callado (porque no se había producido, aún el milagro de recuperar su voz). La relación de tantos cómplices silencios, de este sucesor de los apóstoles y pastor del gobierno de la diócesis de Ciudad Real, resuenan ahora de forma estridente y acusadora.

S.E. se mantuvo callado cuando en virtud de la “colegialidad” que comparte con el Papa junto con los demás obispos en su responsabilidad sobre la Iglesia entera,  por ejemplo, cuando Su Santidad el Papa, en su viaje a Cuba tuvo a bien reunirse con los sátrapas Castro y Hugo Chávez, pero no lo hizo con la oposición, ni con los ciudadanos que piden Libertad. Por eso ¡Aleluya! ¡Aleluya!, alegrémonos por ser testigos contemporáneos de la realización de un milagro “el hasta ahora silente Obispo de Ciudad Real, milagrosamente ha recuperado la voz” ¡Aleluya!

No seré yo quien juzgue al pastor de mi provincia, porque como nos recuerda Lucas (6, 37) el Maestro dijo: --No juzguéis y no seréis juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados, y con la misma medida que midiereis, seréis medidos” pero me inquieta, lo confieso,  comprobar que mientras los lobos socialistas, esquilmaban la Hacienda Pública, que se construye con el dinero de los que sí pagamos impuestos de los bienes inmuebles y se nos retiene de nuestro rendimiento profesional, este pastor mantenía un cobarde silencio, mientras el capital de todos se iba en fiestas, en putas y en rock and roll, y ahora, que hay alguien dispuesto a retomar el rumbo del sentido común en la Hacienda Pública, para poder pagar las deudas de entonces, surge el milagro ¡Aleluya! y se oye la voz contra el partido que sociológicamente no tratará a la Iglesia, como sí lo hubiese hecho el PSOE que le mantuvo tanto tiempo callado.

A mi tampoco me gustan la propuesta de Presupuestos Generales del Estado, pero soy coherente, hablo ahora y los critico porque también lo hice entonces. No me parece bien, por ejemplo, los recortes que se aplicarán en la defensa del medio ambiente, ni me parece bien que se mantengan las ayudas a la patronal, los sindicatos y, además, a la Iglesia que tiene pastores tan particulares.

Muchos de los seis (6) millones de los actuales parados, que esperan recuperar el empleo y, por tanto, la dignidad perdida por los pésimos gobiernos del pasado, al escuchar las palabras de S. E. el Obispo de Ciudad Real recordarán aquellas otras palabras: “—En realidad os digo que sé que uno de vosotros me traicionará”

…He dicho!

*Vive en la diócesis de Ciudad Real

La “guelga”, el piquete y los dentistas

*Por Ángel Rico

Le contaré a usted, respetado lector, que en la mañana de hoy me dirigía caminando a mi trabajo cuando, sobre las 08h30, me crucé con un piquete informativo, formado por unos veinte componentes que con pitos, banderas rojas y dos (2) megáfonos de mano, uno abriendo y otro cerrando la comitiva que vociferaban el eslogan: “—guelga, guelga, guelga, ¡guelga general!—“ / “guelga, guelga, guelga, ¡guelga general! Sin temor a equivocarme pude adivinar que se dirigían a impedir la apertura de un centro comercial de conocido apellido francés.

El azar había previsto que nuestro encuentro se produjese en una vía bastante transitada en el momento que el paso de cebra se ponía en rojo. La vociferación continuaba: “—guelga, guelga, guelga, ¡guelga general!—“. Un servidor, de forma totalmente respetuosa se dirigió a la persona que portaba el segundo megáfono, cerrando la procesión sindical y le pregunte: --Ciudadana ¿Por qué no debo ir yo hoy a trabajar?--. A lo que la interpelada con sorpresa respondió: –Loquee, ¿es a mí?--. --¡Sí! En efecto es a ti ciudadana--. Le aclaré.

Mi pregunta sorprendió al grupo provocando el silencio en los cantos y los pitos, todos los ojos (veinte pares) se dirigieron a mí, con sorpresa porque obviamente en su guión no contaban con esa pregunta, en ese lugar.

Atreviéndome a insistir en mi pregunta a la segunda megafonísta: --Ciudadana ¿Por qué no debo trabajar hoy?--.

Respondiéndome: --Para defender los derechos de los trabajadores--.

En ese momento el primer megafonísta volvió a insistir: “—guelga, guelga, guelga, ¡guelga general!—“ Mientras el resto del grupo seguía mirándome.

Y volví a preguntar: --Pero del Decreto de Reforma Laboral ¿Qué artículos hay que cambiar? O dicho de otra forma ¿Qué propuesta defendéis ciudadanos?--.

Uno de ellos dijo en voz alta: --¡Somos un piquete informativo! , ¡Somos un piquete!--.  Yo no sabía que la Revolución Francesa que consiguió que  los súbditos se convirtiesen en ciudadanos, quitaba la ciudadanía a los piquetes.

--Está bien –respondí—Señores piqueteros, señoras piqueteras ¿Qué propuesta alternativa  defendéis a la Reforma Laboral del Gobierno?--.

Se produjo un murmullo casi general y la segunda megafonísta respondió: --Que too siga igual. No perder derechos--

Por mi parte, al considerar que había conseguido, en relación a la segunda megafonísta, la suficiente conexión para seguir preguntándole continué: --Piquetera, ¿tú trabajas?—Me respondió, ¡No!. Y ¿Estudias? -- Respuesta: --No. --¿A qué te dedicas siendo tan joven? – Soy del sindicato.

El semáforo había cambiado de color varias veces, el grupo me había rodeado (supongo que para oír mejor) bajo la atenta presencia de un furgón policial que se encontraba a media distancia, pero ningún piquetero, y ninguna piquetera había cruzado la calzada.

Yo volví a preguntar: --¿Y qué queréis conseguir con la huelga general?—Obteniendo como respuesta: --Que se pare todo el mundo--. En mi interés de ser ilustrado en los objetivos sindicales, insistí con mis preguntas: --¿Incluso tienen que dejar de trabajar los dentistas? – La segunda megafonísta, antes de responderme volvió a recitar: “—guelga, guelga, guelga, ¡guelga general!—“. –Claro, ¿Por qué deberían trabajar los dentistas?—A lo que, un servidor, respondió: --Porque, si por la fuerza, trataseis de impedirme ir a trabajar, con toda seguridad agradeceríais que los dentistas estuviesen trabajando.

El semáforo se puso en verde, los piqueteros cruzaron la calzada, como un ato de Ovis orientales aries (mamífero cuadrúpedo, ungulado, rumiante doméstico), el concierto de silbatos y el movimiento de banderas se reinició, y los portadores de megáfonos volvieron con su intelectual mensaje: “—guelga, guelga, guelga, ¡guelga general!—“.

El furgón de la policía continuó su discreto y vigilante control de los piqueteros, al pasar delante de mí, pude observar un interminable bostezo por parte de uno de los funcionarios policiales.

…He dicho!

*Es miembro de FAPE 

El notario interruptus

*Por Ángel Rico

Le contaré a usted, respetado lector, que cuando yo era chico, allá en mi pueblo, se comentaba por parte de la fuerzas vivas, a saber: el cura, el boticario, el sargento de la Guardia Civil, el médico y un representante de comercio (de, ahora no recuerdo, qué producto) que el primogénito de una familia de alcurnia permanecía en la capital preparándose para “opositar a notarias”. Era verdad, que el muchacho, llevaba mucho tiempo presentándose a tal ansiada aspiración del mencionado cargo de la Administración española, sin conseguir la nota precisa para tal objetivo.

Cuando no era por no dominar, el examinando,  oralmente el temario de “Derecho Civil”, lo era por hacer agua en “Derecho Hipotecario, o Fiscal”  y jamás obtuvo una calificación aceptable en “Derecho de Sucesiones” y no digamos en el ejercicio escrito consistente en “redactar una escritura, explicando los problemas sustantivos de la misma”. Pero el heredero se presentaba una y otra y otra vez al examen.  De tanto presentarse era tan conocido por el personal subalterno del lugar donde se realizaban lo exámenes, que estos  gastaban bromas, chanzas y mojigangas  con el eterno aspirante a notario. Todos, menos los catedráticos examinadores que enviaban, al aspirante, una y otra vez al pupitre de los libros de Derecho, porque necesitaba mejorar.

Las comidillas en el pueblo coincidían en que si el eterno opositor no se daba cuenta, por si mismo, de que no podía ser siempre un opositor, alguien en la familia, por ejemplo el padre, le debería sugerir que optase por continuar su carrera profesional como aprendiz o pasante en algún bufete de abogados. Pero erre que erre,  hasta que un día, por fin,  se oyeron cohetes y el tañer de las campanas de la iglesia parroquial, ante la intriga general de tal algarabía se informó que, por fin, el opositor había obtenido en el último examen un cinco (5). La primera vez en la Historia que se superaba el 4,7. Un cinco, un cinco, un cinco. El cuento habría acabado bien si los requisitos para ser notario, además de ser español, mayor de edad, no encontrarse incapacitado para el ejercicio del cargo de notario, ser licenciado en Derecho, exigiese una nota en el examen oposición de 5,5. Por lo que nuestro protagonista no pudo obtener para sí la plaza en propiedad de Notario. “No pudo obtener para sí la plaza de Notario”. “No pudo obtener la plaza de Notario”.

Cuando en el pueblo se supo la noticia que afectaba al “Notario interruptus” se contagió una cierta melancolía, no por renegar de la conveniencia de que exista en la administración del Estado tal puesto de funcionario público autorizado para dar fe de los contratos, testamentos y otros actos extrajudiciales, conforme a las leyes, sino por tener paisanos que tras cuatro intentos para ser notario, la nota más alta alcanzada era un diez por ciento menor de la mínima necesaria. De una manera absolutamente irreprochable el opositor de máxima nota, cinco, tendrá que estudiar más. Tendrá que estudiar más. Tendrá que estudiar más.

Y usted se preguntará ¿A santo de qué viene que les relate, un servidor, este cuento? Y, en todo caso, la historia contada ocurrió allá por los años setenta. Y  tengo que responder: --Sí, es verdad que lo contado ocurrió cuarenta años atrás, pero tras ver los resultados obtenidos en las elecciones andaluzas, tal historia me vino a la memoria. “Tal historia me vino a la memoria”, “La historia aquella me vino a la memoria”. Y me pregunto ¿Por qué?

Eso es lo que tienen las moralejas que son capaces de enseñarnos cosas, sin tener que experimentarlas en nuestra propia persona. Sobre todo, cuando las enseñanzas tienen que ver con “aspiraciones interruptus” ó con la política de cada día. No es suficiente que “el padre” se sienta orgulloso y piense que su hijo algún día aprobará la oposición a notarias. ¡Con conjeturas no se gobierna un país!

Y en ese país nos encontramos, donde los resultados obtenidos en “Asturias”, en “Andalucía” y en “Cataluña” deben hacer reflexionar a los que habitan el “Ala Oeste de La Moncloa”. ¿Es que también hubo elecciones en Cataluña? Respuesta: --No, en Cataluña no hubo elecciones, lo que hubo fue un acuerdo de secesión. Y además de ese acuerdo, frontalmente opuesto a la Constitución, se pronunciaron palabras inaceptables por Oriol Puyol, el hijo del molt honorable Jordi Puyol (tranquilo Jordi, tranquilo) comparando a España con “aguas podridas de las que hay que alejarse, huir de estas aguas podridas que nos ahogan” (sic) en alusión al Estado español.

No entraré a juzgar al hijísimo Puyol, solo pienso en voz alta: --Que el Partido Popular no puede por más tiempo, seguir apoyando el desleal gobierno de Cataluña, que reclamaba «estructuras y poder de Estado». De no eliminar tal apoyo, al gobierno secesionista catalán, el partido del Gobierno será cómplice del intento de ruptura del Estado.

Y en relación al estalinista partido de la señorita Pepis es un hecho, que hasta los ciegos ven, que seremos todos tan mayores cuando, en algún lugar de España, puedan llegar a tener influencia de gobierno, por lo que  lo procedente es introducir en la dialéctica diaria del partidito, la humildad que requiere un hecho de tan evidente insignificancia electoral.

…He dicho!

*Es Presidente del Instituto Hispano Luso

 

Los intereses de ellos ganan, los intereses nacionales pierden

*Por Ángel Rico

Hace unos días, perdón por la autocita, escribí unas “Notas Off the record” que bajo el título “Cuestión de Estado” señalaba que, en ocasiones, nuestro Gobierno argumentando la “Cuestión de Estado” hacía dejaciones de sus funciones. Desgraciadamente tenemos delante de nosotros un ejemplo claro de una cesión contraria a los intereses directos de los españoles.

Estamos conociendo distintas noticias relacionadas con: “Argentina y Repsol-YPF” donde el país sudamericano pretende darle una patada a Repsol, pero utilizando el trasero de los españoles. Porque tras las amenazas de “quitarle licencias a Repsol para seguir operando en Argentina”  lo que realmente se pretende es paralizar la aplicación del Decreto nacional que regulará (algún día)  la producción de biodiésel en España.

Es una realidad innegable que en el cártel de beneficiados por la paralización del potencial nacional para producir biodiésel, con materia prima nacional, además de Repsol, se encuentran los intereses comerciales de Argentina, que está vendiendo a España, como aceite de soja, lo que realmente es biodiésel fabricado en Argentina, dejando en aquel país el valor añadido.

La mayoría de barcos procedentes de Argentina que llegan a puertos españoles cargados con “aceite de soja” lo que realmente traen es biodiésel (caro, pero biodiésel) que entra en las fábricas por una puerta y, tras un “abra, cadabra” se convierte ipso facto en biodiésel, para realizar las mezclas obligatorias con el gasóleo fósil.  Condenando a nuestra economía a seguir pagando un combustible caro, a tener más de 3,5 millones de hectáreas de improductivo barbecho (que podría servir para cultivar colza), 42 fábricas de biodiésel cerradas, cerca de 6 millones de parados y un déficit comercial del carajo.

Es conveniente mantener relaciones diplomáticas y amistosas con todos los países, en general, y con los países hispanoamericanos, en particular. Cuando las altas instituciones del Estado, --Jefatura del Estado y Ministro de Industria— han contactado con Cristina Fernández de Kirchner, para dulcificar el trato de aquel país a la petrolera que encabeza en España el oligopolio del comercio de combustible y energía, deben recordar que, por encima de los intereses comerciales de una compañía, están los intereses de la mayoría del pueblo español.

No solo porque sea bueno para la creación de empleo y riqueza en España, sino, además, porque hay una legislación comunitaria: “--La Directiva 2009/28/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de abril de 2009, establece unos objetivos vinculantes para la cuota global de energía procedente de fuentes renovables para 2020, así como una trayectoria indicativa que permita alcanzar dicha cuota en 2020. Los objetivos para España son el 20% de energía procedente de fuentes renovables en su conjunto, en términos de consumo final bruto de energía, y el 10% de energía procedente de fuentes renovables en el sector del Transporte para 2020—“ Que vincula a España y, en caso de no cumplirla, pagaremos la factura de las consecuencias, todos los españoles.

No se puede vivir eternamente con la cabeza bajo el ala, para proteger los intereses y la cuenta de resultados de Repsol. Porque, por encima de los dividendos de esta importante compañía, está el futuro de millones de españoles. Está bien, permitir prospecciones petrolíferas en el archipiélago canario, no antes de 5 años, pero es más inteligente favorecer la creación de empleo este mismo año, favoreciendo la puesta en cultivo de todas las hectáreas (repito 3,5 millones) que cada año se mantienen de improductivo barbecho en España y que, servirían para poner en funcionamiento las fábricas que, por intereses ajenos, están cerradas.

La falta de lealtad, es decir traición a los españoles, no solo se manifiesta por favorecer al enemigo facilitándole datos referentes a la Seguridad del Estado, sino impidiendo el desarrollo socio económico español. Lo que ocurrirá si no se cambia de rumbo, en relación al potencial español en la producción de energía renovable –biodiésel para el Transporte de mercancías por carretera--. Hay que cambiar la arrogancia de los que se creen por encima del Pueblo, por la humildad necesaria, para empezar a legislar para unir las sinergias existentes y que, en conjunto, trabajar para potenciar el empleo, la seguridad energética y un futuro para todos.

Y llegados aquí ¿Qué se puede hacer? Respuesta: “—Contar con el apoyo del principal partido de la oposición, no. Porque el PSOE fue el primero que hizo dejación de sus funciones en este aspecto". Por tanto, cuando usted, respetado lector, ponga gasóleo en su vehículo y la parezca caro, o muy caro, incluso ¡carísimo! Recuerde que hay alguien que, por una parte, se está enriqueciendo gracias a usted y, por otra parte, otros que prefieren tener contentos a los accionistas de la petrolera de referencia, en lugar de a usted. Por lo que procede que ellos sepan, que nosotros sabemos lo que está pasando.

... He dicho!

*Es Presidente de Gestión de Energía Agraria (GEA)

Mourinho

*Por Ángel Rico

Le confesaré a usted, respetado lector, que a mí Mourinho me cae bien, no tanto por la audacia de sus tácticas futbolísticas, que me traen al pairo, cuanto por su forma de comunicar. Esa comunicación marcada por la melancolía fadista (derivada del fado) que tanto irrita me resulta interesante. Y algo de particular debe tener Mourinho y sus palabras que, no solo, requiere la atención mayoritaria de los periodistas deportivos, sino también de los editorialistas, llamémosles, serios.

Los profesionales que se encargan de hablar (no solo informar) de cuestiones futbolísticas, en su mayoría, no se caracterizan por ser lectores del “María Moliner”, de ahí que no sean capaces de hilvanar correctamente, y al mismo tiempo, un sujeto, verbo y predicado. A los ejemplos me remito. Pero esos mismos profesionales se permiten “instruir, acusar y sentenciar” a este entrenador por las palabras que utiliza, por los gestos que escenifica y, también, por los silencios que maneja. Lo que resulta paradójico y un tanto insultante a la inteligencia de los lectores.

Mourinho se caracteriza por decir públicamente lo que muchos piensan (pensamos) y tiene Derecho a expresar todo aquello que considere oportuno, sobre los árbitros, sobre la prensa, sobre estas o aquellas actuaciones arbitrarias o administrativas. Su Libertad de Expresión está amparada por el artículo 20 de la Constitución. El mismo artículo que permite a los periodistas, incluso a los que no saben expresar con acierto gramático, las críticas contra Mourinho.

La sociedad española aceptó con resignación que la UEFA, sancionase en el pasado a Mourinho por una opinión emitida por el portugués sobre este organismo deportivo, que no se caracteriza precisamente, por ser ni democrático, ni justo. Incomprensiblemente el Consejo Superior de Deportes español no presentó ningún recurso, de oficio, por aquella sanción por ejercer el Derecho a la Libertad de Expresión.

Tras el dictamen del Tribunal Supremo que dejó claro que la expresión, emitida por un diputado nacional separatista catalán de: “—muerte al Borbón” había que situarla en el derecho del separatista a la Libertad de Expresión, si yo fuese Mourinho (que evidentemente no lo soy) me presentaría en la próxima rueda de prensa, diría lo que considerase conveniente, mostraría el artículo 20 de la Constitución Española y argumentaría: “--Sí ¿Qué pasa?”

Porque en ese: “—Sí, ¿Qué pasa?” está el quid de la cuestión. Si creemos en la Libertad de Expresión, debemos aceptar que todos, incluso el melancólico entrenador portugués, tiene los mismos derechos a opinar si cree que “les han robado”, del mismo modo  que los periodistas  del “Mundo deportivo” ó el “Sport” a opinar que es un mal entrenador.

Los poderes públicos del Estado  en general, y del Deporte, en particular, tienen que velar porque en España la Igualdad sea un hecho, pero no solo en relación con la sociedad, la mujer, o los homosexuales, sino a la hora de poder emitir una expresión, sin temor a que un organismo deportivo te sancione sin poder ejercer durante varios partidos, como entrenador o jugador.

Lo que crea “alarma social” no es que un entrenador opine, que un árbitro es malo, incompetente e injusto cuando, además, ese árbitro actuó mal, de forma injusta con su equipo, mostrando su incompetencia; tampoco que opine que la UEFA sancionó de forma distinta, actuaciones iguales; ni que la Real Federación Española de Futbol (con t) sea especialmente injusta, con el equipo de Mourinho; lo que crea “alarma social” es que Arturo Mas incumpla la Ley de Banderas, y que opine que Cataluña no es parte del Estado español y por eso pida una Hacienda catalana, distinta de la Hacienda Pública del Estado, como base de un “Estado propio” para Cataluña. Lo que procede no es sancionar a Mourinho por utilizar su Derecho a expresarse líbremente, sino aplicar, ante la deslealtad del gobierno catalán, el artículo 155 de la Constitución que dice: “--1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general—.

Hay incumplimientos evidentes de la Constitución Española por el Gobierno autónomo de Cataluña, hay competentes abogados del Estado, el partido del Gobierno tiene mayoría absoluta en el Senado y hay mucha expectación por la sociedad española, veamos como se actúa al respecto.

Mourinho no tiene menos derechos, por ser portugués, ni Arturo Más tiene más derechos por ser catalán. Todos somos, teóricamente, iguales ante la Ley. De no ser así tendríamos que recordar a George Bernand Shaw, cuando dijo: “Cuando un hombre quiere matar a un tigre, lo llama deporte; cuando es el tigre quien quiere matarle a él, lo llama ferocidad”. Saque usted, respetado lector, sus propias conclusiones.

…He dicho!

*Es Presidente del Instituto Hispano Luso

Cuestión de Estado

*Por Ángel Rico

Tradicionalmente se utiliza la rimbombante  terminología “Cuestión de Estado” cuando el gobierno de un país, por acción o por omisión, hace (o deja de hacer) cosas que no son entendidas por los ciudadanos sobre los que gobierna. Normalmente, en esas ocasiones, se trata de asuntos que podrían haberse resuelto de otra manera más entendible. Pero la incompetencia gubernamental, el pago de favores políticos o cuestiones similares, les obliga a recurrir a la “Cuestión de Estado” en lugar de  poner en práctica la “discreta  política resolutiva” que hacen los buenos gobiernos sin apartarse de la Ley ni del sentido común.

Soy de la opinión que en Democracia, recurrir a lo que supone esa ostentosa terminología, en lugar de a la Ley, es un error en el mayor número de ocasiones que se pone en práctica.

Cerrar, por ejemplo,  acuerdos comerciales, por “Cuestión de Estado” con países no democláticos (peldón), es la forma que tienen los gobiernos mediocres de perder la fuerza moral para en futuras ocasiones, predicar la aplicación de los Derechos del Hombre, o filosofías similares. Pero, al menos, pueden justificarlo por cuestiones económicas.

Dicho lo anterior, lo que nunca es entendible es la dejación de funciones en la política interior por “Cuestión de Estado”. Verbigracia, me explico; Si el actual gobierno, a través de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, en general y, del CNI, en particular, es conocedor del lugar donde se esconde el etarra Josu Ternera, debe detenerlo ipso facto y ponerlo a disposición de la Audiencia Nacional, que mantiene en vigor una orden de busca y captura. No debiendo ser necesario que los tribunales vuelvan a solicitar la detención del etarra. Por lo que, a mi juicio, las palabras de la Vicepresidenta del Gobierno y responsable directa del CNI, Soraya Sáenz de Santamaría: "--Si el Gobierno recibe una petición judicial de información se la facilitaremos" me parecen desafortunadas, porque dan a entender que el gobierno es conocedor del paradero del etarra y por “cuestiones de Estado” (incomprensibles para el común de los mortales) no ejecutan la orden de capturar y ponerlo a disposición de los tribunales. A este y a cualquier otro etarra de los que se tenga conocimiento del paradero. La  carta abierta de Rosa Alcaraz, a la Vicepresidenta del Gobierno, es descarnadamente real y debe ser suficientemente motivadora para que se actúe en consecuencia.

El Estado no debe hacer nada que avergüence, a los miembros del Consejo de Ministros que toman los acuerdos, ni a los contribuyentes que hacemos posible la financiación del Estado. Por tanto no es aceptable, --por cuestiones de Estado--, “los indultos a condenados por malversación de fondos públicos” (ni aunque los indultados sean miembros de Unió Democrática de Catalunya), ni “permitir incumplimientos de la Ley en territorios dominados por partidos nacional separatistas”, ni “ir cediendo terreno a las aspiraciones de los terroristas que matan,  ó del equipo de dirección política de los  terroristas” para pasar de la “guerra sucia” a la  inadmisible “paz sucia”.

Me niego a creer en la opinión de Voltaire: “—Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado”. Quiero seguir creyendo que el gobierno de mi país cuando se equivoca, rectifica y, por tanto, no permitirá que las hipotéticas “Cuestiones de Estado” le obliguen a tratar de hacernos tragar ruedas de molino, en lo referido a:  --las egoístas exigencias de gobiernos autonómicos; --ni intereses económicos que impidan el desarrollo de los potenciales nacionales (energía); --permitiendo que siga sin esclarecerse, realmente, el mayor atentado terrorista de la Europa Occidental (11M);  --permitir que los sindicatos y la patronal tengan más atribuciones que las que realmente le corresponde por el número de afiliados; --tampoco es admisible que los ríos españoles viertan millones de hectómetros cúbicos de agua dulce al mar, cuando hay zonas amenazadas por sequía; --ni dejación en la reivindicación de nuestros derechos en política exterior, como lo relacionado con Gibraltar, el Sahara Occidental ó Hispanoamérica.

“El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la Ley (Aristóteles), --independientemente del lugar de residencia de los ciudadanos; --de la aristocracia de las esposas de los socios de empresas beneficiadas por administraciones amigas; --de la “Casa” donde se viva y se reciban los fondos de la Hacienda Pública para su funcionamiento; ó --del sexo de los ciudadanos afectados por la Ley. Apellidar como “positiva” la discriminación, es un subterfugio para acabar aceptando que la Ley no sea igual para todos.

Las sociedades avanzadas necesitan del buen gobierno para mejorar, teniendo claro que: “--Gobernar es pactar; pactar no es ceder” (Gustave le Bon)

…He dicho!

*Es Presidente del Instituto Hispano Luso